
1.1. El agua
Como bien sabes, el agua es un recurso crucial para todos los seres vivos. Solo un 1% del agua dulce que los seres humanos podemos utilizar proviene de las aguas continentales, y se encuentra mayormente en lagos, ríos y aguas subterráneas. Aunque esta cantidad de agua debería ser suficiente para cubrir las necesidades de todos los habitantes del planeta, la distribución del agua es desigual y no se corresponde con la densidad de población en diversas regiones de la Tierra. Es común que áreas con alta densidad poblacional enfrenten problemas de escasez de agua. Esta distribución desigual del agua está vinculada a las variaciones en la cantidad de precipitaciones en las distintas regiones del planeta y a una gestión inadecuada y desproporcionada de este recurso.
Usos del agua
Uso doméstico: El agua la utilizamos para beber y cocinar, en la higiene personal, la limpieza del hogar, el riego de las plantas, etc.
Uso agrícola y ganadero: En agricultura, el agua se utiliza para los regadíos y en la ganadería, para la bebida del ganado y para la limpieza de las naves donde se crían los animales.
Uso industrial: El agua se utiliza en parte de los procesos de fabricación, como por ejemplo en el caso de la industria papelera y la industria de la alimentación, o bien, para la refrigeración de la maquinaria, lavado de materiales, etc.
Para el consumo humano debe emplearse agua potable, es decir, el agua debe ser tratada mediante un proceso de potabilización que garantice que no contenga patógenos que transmitan enfermedades.
Impactos del uso del agua

La contaminación del agua tiene diversos orígenes. El consumo doméstico provoca la contaminación con materia orgánica que favorece la proliferación de patógenos como bacterias y virus; con detergentes, grasas y productos tóxicos, como la lejía.
El consumo agrícola y ganadero produce la contaminación por pesticidas y abonos, así como por las aguas residuales procedentes de las granjas.
El consumo industrial provoca la contaminación del agua por sustancias químicas muy diversas y materiales sólidos de difícil descomposición.
Las presas y canalizaciones tienen, entre otras finalidades, la de garantizar las reservas de agua para su distribución, así como evitar daños durante la crecida de los ríos. Sin embargo, provocan la inundación de grandes superficies de terreno y la variación de la dinámica fluvial.
1.2. Los minerales y las rocas
El ser humano explota la riqueza de la corteza terrestre desde hace miles de años. Sin embargo, en los últimos 200 años se han incrementado muchísimo la variedad y la cantidad de minerales y rocas que utilizamos, así como el ritmo de explotación.
Estos recursos no se distribuyen uniformemente por el planeta, las concentraciones de determinados minerales y rocas dependen de los procesos geológicos externos e internos que han tenido lugar en cada zona.
Usos de los minerales y las rocas
Minerales y rocas energéticos
Son los que se utilizan para obtener energía a partir de su combustión o la de sus derivados. El carbón y el petróleo son combustibles fósiles, es decir, se originaron a partir de la descomposición de microorganismos, plantas o animales que quedaron enterrados hace millones de años.
Los minerales de uranio contienen elementos químicos que se utilizan para obtener energía nuclear a partir de reacciones de fisión.
Minerales y rocas no energéticos
El aluminio y el hierro son minerales metálicos que se utilizan en las industrias metalúrgicas como materia prima para la fabricación de numerosos objetos. El yeso es un mineral utilizado en la industria de la construcción como revestimiento, el mármol y el granito son rocas que también se utilizan en la construcción, ya sea de edif icios o como pavimentos de las vías de comunicación.
Los principales impactos derivados del consumo y extracción de minerales y rocas son la contaminación atmosférica, la destrucción del suelo y la contaminación del agua de los océanos.
La contaminación atmosférica está provocada principalmente por la emisión de gases procedentes de la combustión de los minerales y rocas energéticos.
Como consecuencia de esta emisión de gases se producen otros impactos muy graves: la lluvia ácida, la destrucción de la capa de ozono y la intensificación del efecto invernadero.
La destrucción del suelo se debe a las excavaciones que se realizan en las explotaciones mineras. Como consecuencia de la pérdida de suelo, se modifica el biotopo y, con él, las especies de plantas y animales que viven en la zona de explotación. La pérdida de vegetación favorece los procesos erosivos.
La contaminación del agua se produce por las operaciones de lavado de los minerales. Estos procesos alteran la calidad de las aguas superficiales y la de los acuíferos, debido a las filtraciones por la lluvia.
Impactos del uso de minerales y rocas

1.3. El suelo y los seres vivos
La tierra constituye el medio en el cual se desarrollan numerosos organismos. Posee agua y elementos nutritivos que favorecen el crecimiento vegetal y habilitan la evolución de los ecosistemas. Además, los organismos están involucrados en la creación del suelo.
En nuestro planeta, hay variadas clases de suelo que dependen del clima local, las rocas de origen y la fauna y flora que lo habitan. En cuanto a la vida, hay una notable variedad de especies. Hasta ahora, se han identificado cerca de 1,8 millones de especies, y su localización en el mundo es desigual. Las áreas con mayor diversidad biológica son las selvas tropicales y los hábitats de coral.
Usos del suelo y de los seres vivos
Agricultura, ganader ía y pesca: Como ya sabes, estas actividades en los países desarrollados se llevan a cabo de forma intensiva y para ello requieren grandes extensiones de terreno, la utilización de pesticidas y fertilizantes, la utilización de piensos como alimento para los animales, etc.
Otros usos de los seres vivos: Los bosques nos proporcionan madera, resina, caucho, etc. y algunas sustancias procedentes de animales y plantas se utilizan para la obtención de medicamentos.

Impactos del uso del suelo y los seres vivos
La contaminación del suelo se origina por el abuso de fertilizantes, abonos, pesticidas, etc. en la agricultura. También por el vertido de diversos residuos como los lodos de las depuradoras, el aporte por precipitación y deposición de contaminantes atmosféricos, el riego con aguas contaminadas, etc.
La erosión del suelo es la pérdida gradual del material que lo constituye, y se agrava si el suelo no presenta vegetación que lo proteja. En ese caso, el agua y el viento arrastran fácilmente la materia orgánica de la capa más superficial, así como la materia inorgánica.
La desertización es la pérdida de suelo por causas naturales, principalmente por las escasas precipitaciones en las zonas áridas y semiáridas del planeta.
La desertificación es la desertización inducida por el ser humano. Algunas de las actividades que favorecen este proceso son, por ejemplo, la eliminación de la cubierta vegetal con el fin de utilizar el suelo para construcciones diversas, para pastoreo, etc.
La pérdida de la biodiversidad es un impacto causado principalmente por la destrucción de los ecosistemas. Esta destrucción se debe a varios factores, como la deforestación, que, implica la pérdida de las especies propias del bosque; la contaminación del agua, del aire o del suelo; y el comercio ilegal de animales vivos y plantas silvestres.
El peligro de extinción de especies, tanto animales como vegetales, es uno de los problemas más graves que afectan al medio natural.

Los recursos del planeta





